Los trabajos arqueológicos en el Cerro de la Muela, sobre los restos de la antigua ciudad íbera de Iliturgi en la actual provincia de Jaén, están arrojando luz sobre la brutalidad de la conquista romana y la capacidad de resistencia de los pueblos prerromanos. Dirigida por Juan Pedro Bellón y Carmen Rueda, la excavación contradice la visión tradicional de una Roma civilizadora y una resistencia pasiva.
Las crónicas romanas describen la destrucción de Iliturgi como una masacre, pero los hallazgos recientes sugieren que la ciudad, con una población estimada de entre 5.000 y 6.000 habitantes, se reforzó defensivamente antes de la llegada del ejército de Escipión el Africano. Se han documentado reparaciones en la muralla y la construcción de un doble foso, infraestructuras militares diseñadas para dificultar el avance romano.
Uno de los descubrimientos más significativos es la primera evidencia arqueológica en la Península Ibérica del uso de artillería de asedio por parte del ejército romano. Se han recuperado proyectiles de máquinas de torsión, como catapultas y escorpiones, que según los investigadores, fueron capturadas por Escipión a los cartagineses en Cartagena. El estudio georreferenciado de los proyectiles ha permitido reconstruir la posición exacta desde la que operaban estas máquinas, situadas a unos 200 metros de las fortificaciones.
El equipo también ha encontrado restos del gran incendio que destruyó la ciudad, así como evidencias del derribo intencionado de partes de la fortificación, coincidiendo con las descripciones históricas. Sin embargo, la magnitud del ejército romano, estimado en más de 20.000 soldados, superó la capacidad defensiva de Iliturgi.
Bellón insiste en la necesidad de replantear la narrativa de la conquista romana, calificándola no como un proceso pacífico, sino como una imposición violenta. Las investigaciones sugieren que entre el 80% y el 90% de la población pudo morir durante el asedio, evidenciado por un vacío demográfico posterior en el territorio.
Las fuentes romanas justificaron el castigo de Iliturgi alegando traición, pero los arqueólogos argumentan que esto se basa en una interpretación romana de los pactos íberos, que eran personales y no vinculantes tras la muerte de los signatarios. La ubicación estratégica de Iliturgi, controlando el Camino de Aníbal y cerca de la futura Vía Augusta, explica el interés romano y cartaginés por dominar el enclave.
A pesar de los importantes hallazgos, los investigadores han excavado solo alrededor del 1% de la antigua ciudad íbera, lo que sugiere un enorme potencial científico aún por descubrir en este yacimiento, financiado por el Ministerio, la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de Mengíbar.




