La mañana de ayer se llevó a cabo la colocación de una pieza fundamental en la carretera A-372, específicamente en el tramo de El Boyar, que ha permanecido cerrado desde el pasado mes de febrero. Esta estructura de hormigón, diseñada para el paso de agua, es vital para la continuidad de las obras de emergencia que se desarrollan en esta vía tras el impacto de las recientes borrascas.
La complejidad de esta bóveda, que no sigue los tamaños ni formas estándar, ha requerido un proceso de fraguado de ocho semanas, lo que ha influido en el ritmo de adecuación de los accesos a Grazalema. Este punto será, además, el acceso para el futuro puente de El Tinte, otra de las infraestructuras dañadas por las inclemencias meteorológicas.
Durante una visita técnica a la zona, representantes de la Junta de Andalucía y el alcalde de Grazalema, junto al equipo técnico, supervisaron el progreso de los trabajos. Se destacó la importancia de esta vía para la conectividad de la Sierra de Cádiz y se verificó la evolución de las intervenciones, que incluyen la estabilización de taludes, construcción de muros de contención, reconstrucción del sistema de drenaje, reparación del firme y la calzada, e instalación de nuevas barreras de seguridad y señalización.
Estas actuaciones responden a los graves daños causados por las borrascas, que exigieron una respuesta urgente y coordinada para garantizar la seguridad vial. Cuatro empresas especializadas están trabajando en 26 puntos a lo largo del tramo afectado, lo que subraya la magnitud del dispositivo desplegado para restaurar la normalidad en la carretera.
La reapertura de la A-372 se producirá una vez que se garantice la seguridad de la infraestructura, según indicaron fuentes oficiales a la Unión de Empresarios de Grazalema, quienes han manifestado su preocupación por el estado de las carreteras en la localidad.




