La diferencia en la tolerancia al calor entre distintas regiones de España es notable, según los nuevos umbrales de impacto en la salud establecidos por el Ministerio de Sanidad. Mientras que en zonas del litoral asturiano el calor se considera peligroso a partir de los 25-26 grados, en la campiña sevillana este "umbral de disparo" se eleva hasta los 42 grados, una diferencia superior a los 15 grados.
Esta adaptación climática se basa en el análisis de la relación entre temperatura y mortalidad, identificando a partir de qué punto aumentan los efectos negativos para la salud en cada territorio. Los mapas de Meteosalud sitúan a Andalucía, especialmente zonas de Sevilla, Córdoba y Jaén en el valle del Guadalquivir, entre las regiones con mayores umbrales de tolerancia al calor.
En contraste, las provincias costeras andaluzas como Málaga, Cádiz o Granada, donde la influencia marítima modera las temperaturas, presentan cifras más bajas, con umbrales que rondan los 27 grados en el Estrecho o 30,6 en Sol y Guadalhorce.
Los expertos advierten que estos umbrales no implican que temperaturas más bajas sean inocuas, sino que marcan el punto de incremento significativo de la mortalidad asociada al calor. Factores como la edad, enfermedades crónicas, trabajo al aire libre o falta de climatización pueden aumentar el riesgo incluso antes de alcanzar dichos valores.
El Servicio de Cardiología de Vithas Sevilla señala que las altas temperaturas suponen un "riesgo real y subestimado" para la salud cardiovascular. El calor obliga al organismo a un esfuerzo adicional para regular la temperatura, aumentando la frecuencia cardíaca y alterando el equilibrio de electrolitos, lo que puede favorecer arritmias o bajadas de tensión.
Se recomienda especial atención a síntomas como palpitaciones, mareos o dolor en el pecho, especialmente en mayores de 65 años, niños y personas con patologías previas. Los cardiólogos insisten en la importancia de hidratarse, evitar la exposición solar en las horas centrales del día y no modificar tratamientos sin supervisión médica.




