La situación en el Zoosanitario de Sevilla ha alcanzado un punto crítico, con los restos animales siendo almacenados en un congelador particular cedido por un empleado. La cámara frigorífica oficial lleva más de un año fuera de servicio, lo que ha llevado a esta solución provisional denunciada por la sección sindical de UGT en el Ayuntamiento.
El sindicato alerta de una situación de "abandono institucional" y "grave riesgo sanitario", señalando que el centro funciona gracias al "compromiso y la profesionalidad de su personal" ante la falta de inversiones. Además, el horno crematorio también se encuentra inoperativo, una herramienta considerada "clave de salud pública".
UGT también denuncia la falta de personal, retrasos en contratos esenciales para el suministro de alimentos y la compra de productos biocidas, así como deficiencias en los equipos de protección individual (EPIs), muchos de los cuales están caducados. La situación se agrava con la decisión municipal de usar un contenedor de plástico para depositar animales muertos los fines de semana sin refrigeración adecuada.
La situación grotesca a la que se enfrenta diariamente la plantilla.
Por su parte, el Ayuntamiento de Sevilla ha asegurado que está tramitando la compra de un nuevo congelador y estudia la posibilidad de alquilar un equipo provisional. Fuentes municipales negaron la acumulación de cadáveres o riesgo sanitario, afirmando que disponen de suficientes arcones frigoríficos y un contrato para la retirada de restos.




