El coste de la vivienda protegida en Sevilla ha experimentado un encarecimiento continuado, situándose por encima de la media nacional de 1.222,3 euros/m². Este dato, extraído de un informe del portal inmobiliario Idealista, confirma una tendencia alcista que ya suma seis trimestres consecutivos. A pesar de la subida interanual del 4,5% registrada a principios de año, la VPO en Sevilla sigue siendo más asequible que la vivienda libre.
Según datos del Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana, Sevilla solo es superada por Madrid (1.503,6 euros/m²), Barcelona (1.288,8), Málaga (1.273,1), Girona (1.269,8), Tarragona (1.255,5) y Lleida (1.254,8) en el precio tasado de la VPO. Otras provincias andaluzas como Córdoba (1.232,2 euros/m²), Cádiz (1.219,5), Granada (1.217) y Almería (1.207,5) también superan los 1.200 euros por metro cuadrado, mientras que Cáceres y Badajoz se mantienen por debajo de los 1.000 euros.
A pesar de las subidas, la vivienda protegida en Sevilla mantiene precios inferiores a los de la vivienda libre, a diferencia de provincias como Jaén, Ciudad Real, Cuenca y León, donde la VPO es más cara. En Sevilla, la diferencia entre ambos mercados es notable, aunque en territorios como Córdoba o Lleida la brecha es menor a los 100 euros por metro cuadrado.
Expertos del sector inmobiliario prevén que la tendencia alcista continúe, impulsada por la actualización de los módulos de vivienda protegida por parte de las comunidades autónomas. Juan Casares, presidente de la Confederación de Cooperativas de Viviendas de España (Concovi), señala que el valor tasado seguirá aumentando, especialmente en autonomías con mecanismos de actualización ligados al IPC.
El incremento de los costes de construcción, incluyendo materiales, financiación y escasez de mano de obra, supone un desafío para los promotores. Cuando el coste real de ejecución supera el precio máximo autorizado, muchos proyectos de VPO corren el riesgo de paralizarse. Este escenario es particularmente crítico para Sevilla, que ya se encuentra entre las provincias más caras, dificultando el equilibrio entre ofrecer vivienda asequible y mantener el atractivo para los promotores.




