La Intervención municipal ha emitido un informe crítico sobre el funcionamiento interno del Ayuntamiento de Sevilla. El documento, correspondiente al ejercicio 2025, describe una administración que, si bien cumple con los indicadores económicos clave como la estabilidad presupuestaria y la sostenibilidad financiera, presenta importantes deficiencias en la gestión diaria de los recursos públicos.
El informe identifica un patrón recurrente en diversas áreas: escasa planificación, contratos que expiran sin ser renovados a tiempo, gastos ejecutados que luego se regularizan y el uso habitual de procedimientos excepcionales. La principal debilidad detectada no reside en la falta de fondos, sino en la administración de los mismos.
Un dato destacado es la tramitación de 169 expedientes durante 2025 sin la debida función interventora, sumando más de 9,25 millones de euros. El 92% de estas incidencias se relaciona con la contratación administrativa, a menudo por prórrogas de hecho o servicios continuados sin cobertura contractual vigente, evidenciando una falta de planificación en el ciclo de vida de los contratos.
Servicios esenciales como mantenimiento, vigilancia, energía o tecnología siguen operativos tras el vencimiento de sus contratos, ya que las nuevas licitaciones no se completan a tiempo, obligando al Ayuntamiento a regularizar gastos previamente no previstos.
El informe también señala el uso casi sistemático del reconocimiento extrajudicial de crédito. Este mecanismo, concebido para situaciones excepcionales, se aplicó en el 93,5% de los expedientes sin fiscalización previa, transformando el control de una fase preventiva a una mera regularización a posteriori.
La gestión de personal también es cuestionada, con 31 reparos suspensivos en 2025 que afectaron a más de 5,3 millones de euros, principalmente en gratificaciones y servicios extraordinarios de Policía Local y Bomberos, ejecutados sin autorización o crédito suficiente. La actividad subvencional sufre retrasos generalizados en la justificación y una planificación poco coherente.
La Intervención concluye que muchas incidencias son debilidades estructurales en planificación, contratación y seguimiento del gasto. Propone un plan de acción con planificación contractual corporativa, alertas de vencimientos y reorganización de subvenciones.
El propio informe demanda más medios personales, técnicos y tecnológicos para la Intervención, señalando insuficiencias estructurales que impiden un control pleno. Reclama una nueva relación de puestos de trabajo y la modernización de sistemas informáticos.
En resumen, el Ayuntamiento de Sevilla se presenta como una entidad económicamente solvente pero con importantes retos en gestión administrativa, pagando a tiempo pero a menudo tarde, y recurriendo a mecanismos excepcionales por falta de una mejor organización.




