La capital andaluza se prepara para la temporada de calor con una gran diversidad de heladerías que ya están operativas, ofreciendo desde los sabores más clásicos como vainilla o chocolate, hasta propuestas más atrevidas como torrija, galleta Lotus o incluso incienso. Estos locales se distinguen por la calidad de sus productos, la originalidad de sus combinaciones y, en muchos casos, por su elaboración artesanal.
Entre las opciones más populares se encuentra María Limones, con varios establecimientos en la ciudad, incluyendo uno en la calle Córdoba y otro en San Jacinto, en el barrio de Triana. Esta heladería es conocida por sus largas colas y por sabores únicos como el chocolate de Chamoy o el pistacho de Bronte.
Otra referencia es Heladería Bolas, famosa por sus creaciones originales durante las fiestas de primavera. Con cuatro locales en Sevilla, han sorprendido con helados de torrijas, tortas de Inés Rosales, gazpacho e incienso, además de los sabores tradicionales.
Mito, bajo la dirección de un maestro heladero italiano, destaca por respetar la tradición italiana en sus elaboraciones. Ofrece opciones clásicas y especiales como el pistacho o el caramelo salado, y cuenta con cinco establecimientos en la ciudad, incluyendo uno en la calle Almirantazgo y otro en la Plaza Duque de la Victoria.
En la Plaza del Museo se ubica Heladería Créeme, que se distingue por sus helados naturales y barquillos artesanos. La Guía Repsol elogia la intensidad de sus sabores y su cremosidad, ofreciendo también opciones veganas y combinaciones innovadoras como manzana verde o almendra y cereza.
Finalmente, Heladería Verdú, fundada en 1972 por una familia con herencia heladera de Jijona, presenta una oferta que va desde sabores tradicionales como avellanas y chocolate, hasta propuestas más audaces como queso con miel y membrillo, o el helado de Rebujito, popular durante la Feria de Abril. Dispone de dos locales en Triana.




