Una decena de palmeras reales cubanas han desaparecido en las últimas dos semanas de la Avenida Aeronáutica, un hecho que ha obligado a las autoridades a recurrir a tecnología de seguimiento. Estos ejemplares, valorados en unos 500 euros cada uno, fueron plantados como parte de un proyecto de embellecimiento urbano.
El perjuicio económico directo de estos hurtos supera los 5.000 euros. Para combatir el vandalismo verde, el servicio municipal ha decidido implantar chips localizadores en los árboles restantes, una estrategia que busca identificar a los responsables y posibles compradores.
La investigación se ha visto impulsada por la colaboración ciudadana y las imágenes de cámaras de seguridad. Un testigo alertó sobre los robos y aportó fotografías, mientras que las cámaras de Tussam han sido cruciales. Un intento de robo fue frustrado recientemente gracias a la rápida intervención policial.
Los técnicos municipales han identificado un patrón de actuación que sugiere conocimientos específicos en jardinería y manipulación de palmeras. La sustracción de estos ejemplares de considerable tamaño y peso requiere herramientas y experiencia.
Este incidente se suma a la sustracción de unas 100 plantas ornamentales en el Parque de San Jerónimo, evidenciando una posible tendencia más amplia de robos de vegetación en la ciudad y la existencia de un mercado irregular.
El Consistorio lamenta el doble perjuicio: el coste económico para las arcas públicas y el deterioro del patrimonio verde urbano. La sustitución de las palmeras sustraídas requerirá años debido a su lento crecimiento.
El uso de chips de rastreo en vegetación urbana es una innovación en España, aunque se ha experimentado en otras ciudades europeas para proteger especies valiosas. Sevilla se posiciona así como pionera en la protección tecnológica de su patrimonio vegetal.




