Este espacio, declarado reserva en 1991, fue transformado de una gravera en un humedal por dos biólogos que dedicaron sus vidas a la conservación. Ahora, al acercarse la edad de jubilación, los propietarios expresan su preocupación por el futuro de este enclave, que funciona como hospital, restaurante y refugio para las aves de Doñana y sus alrededores.
Desde su creación, la reserva ha sido fundamental para la recuperación de especies en peligro de extinción. Por ejemplo, la cerceta pardilla, clasificada como vulnerable, ha visto la liberación de más de 3.000 ejemplares hasta 2025. De igual manera, el porrón pardo y la focha cornuda, ambas en riesgo de extinción, han sido objeto de programas de cría y liberación, con más de 500 y 1.900 ejemplares respectivamente.
La Cañada de los Pájaros, que recibe más de 100.000 visitas anuales y ha formado a miles de becarios y voluntarios, alberga cerca de 200 especies de aves, de las cuales 180 son autóctonas. A pesar de su importancia ecológica y educativa, la reserva lucha por cubrir sus gastos anuales de 120.000 euros, dependiendo principalmente de los ingresos por entradas y el alquiler de su restaurante.
La historia de la reserva se remonta a 1987, cuando los fundadores adquirieron 7,5 hectáreas de terreno, una antigua gravera en pésimas condiciones. Tras una catástrofe ecológica en Doñana en 1986, que causó la muerte de miles de aves, los biólogos se propusieron crear un refugio. En 1988, la gravera fue limpiada y transformada en un humedal, inaugurando la casa de la reserva en Nochevieja de 1989.
Ante esta situación, se hace un llamamiento a las instituciones como el Ayuntamiento de La Puebla, la Diputación de Sevilla, la Junta de Andalucía y el Gobierno de España, así como a organizaciones conservacionistas y capital privado, para asegurar la continuidad de este valioso espacio natural y el legado de sus fundadores.




