El conjunto de Nervión atraviesa uno de sus momentos más complicados en los últimos años. El vestuario se muestra afectado, con varios jugadores desanimados tras la reciente derrota frente al Osasuna, un resultado especialmente doloroso por el gol encajado en los últimos instantes del partido.
A pesar del panorama sombrío, la dirección del club prefiere no tomar decisiones precipitadas respecto a un nuevo cambio de entrenador. Tras la salida de un técnico anterior, se mantiene la confianza en Luis García Plaza, al menos hasta el próximo compromiso contra la Real Sociedad, que podría ser decisivo para su permanencia en el cargo.
“"Desde puertas hacia fuera, el club transmite confianza. Por ahora no se contempla la destitución de García Plaza."
Sin embargo, la urgencia de obtener resultados y el escaso margen de maniobra presionan al equipo. La pregunta es si, en caso de un resultado adverso el próximo lunes, la decisión de reemplazar al técnico no llegará demasiado tarde.
El propio Luis García Plaza mostró su descontento cuando fue consultado sobre una posible destitución antes del partido contra el Osasuna. No obstante, su balance al frente del equipo es de solo tres puntos en cuatro encuentros.
Las declaraciones del técnico tampoco han sido bien recibidas por la afición ni por algunos miembros del club. Sus quejas sobre el tiempo añadido en el partido de Pamplona, aunque pudieran tener fundamento, no han convencido, especialmente porque el empate no habría sacado al Sevilla de la zona de descenso.
Más llamativas aún fueron sus palabras en las que parecía desvincularse de la situación actual, afirmando estar acostumbrado a equipos en esta zona, pero habiéndolos construido él desde el principio. Calificó la salvación del Sevilla como el mayor reto de su carrera, excusándose en que el equipo no fue construido por él y que no tiene tiempo para todo.
Nadie en el club cuestiona su trayectoria, que incluye tres ascensos y varias permanencias, pero la situación del Sevilla es particular. Su mensaje no parece calar en el vestuario, y el efecto del cambio de entrenador apenas se ha notado, con una única victoria en cuatro partidos.
El desafío inmediato para García Plaza es recuperar el ánimo de un grupo que empieza a temer lo peor. En este aspecto, el papel del psicólogo Emilio Ibáñez, miembro de su cuerpo técnico, será fundamental, ya que trabajó con él en el Mallorca y el Alavés.
Con poco margen, Luis García Plaza cuenta con un último voto de confianza, que podría agotarse el próximo lunes ante la Real Sociedad.




