La capital andaluza amaneció este sábado con una imagen de convivencia y deportividad, muy diferente a la tensión vivida la noche anterior. El entorno de Las Setas fue el punto de encuentro para los seguidores de ambos equipos, quienes se congregaron en un ambiente festivo y distendido, marcado por cánticos, fotografías conjuntas y gestos de respeto mutuo.
Este clima de hermandad cobra especial relevancia tras los incidentes registrados el viernes, cuando la Policía Nacional intervino para evitar enfrentamientos entre grupos radicales. La actuación policial interceptó a un grupo de aficionados violentos en la Plaza de San Antonio, impidiendo un posible choque con otros grupos en la zona de la Alameda.
A pesar de la histórica enemistad entre ciertos sectores ultras de ambas aficiones, lo vivido en Sevilla demuestra que la mayoría de los seguidores apuestan por una rivalidad sana. Familias, grupos de amigos y peñas compartieron la previa del partido como una auténtica fiesta, enviando un mensaje claro de unión y deportividad.
El evento contó con un amplio dispositivo de seguridad, considerando la presencia de grupos ultras conocidos. Además, las altas temperaturas, que se prevé alcancen los 34 grados, añaden un factor adicional a la jornada. Con más de 55.000 aficionados en las calles de Sevilla, muchos sin entrada para el partido en La Cartuja, el hermanamiento en Las Setas se erige como uno de los momentos más destacados de la previa, reafirmando que el fútbol es, ante todo, una celebración.




