Tras más de una década dependiendo de la nutrición parenteral, Concha Muñoz ha experimentado un cambio radical en su vida al convertirse en la primera paciente en Andalucía en someterse a un trasplante de intestino. La intervención, realizada en el Hospital Virgen del Rocío, le ha devuelto la capacidad de comer por vía oral, un hito que ha supuesto para ella la "mayor satisfacción".
Durante 14 años, la patología intestinal de Muñoz le impidió alimentarse de forma natural. La enfermedad, agravada tras su embarazo, la obligó a vivir conectada a una máquina para recibir nutrientes directamente en el torrente sanguíneo. "No tenía vida social. No tenía nada. Vivía sometida a una máquina y a una habitación de hospital", relata, recordando la dificultad de ver a su familia comer mientras ella se apartaba.
La espera para el trasplante fue larga y complicada, marcada por infecciones recurrentes y el agotamiento de los accesos vasculares. Un mes antes de la operación, llegó a temer no sobrevivir. Sin embargo, el pasado 27 de abril, la aparición de un donante compatible activó el operativo que culminó con éxito. Diecisiete días después de la intervención, recibió el alta médica.
Ahora, Muñoz describe la experiencia de comer como un "descubrimiento". Desde la primera gelatina hasta una hamburguesa, cada alimento representa una victoria. Gestos cotidianos como ir a una peluquería a las siete de la tarde, algo impensable antes por la necesidad de conectarse a la máquina, ahora son una realidad que celebra.
La paciente destaca la ausencia de dolor tras una intervención de esta complejidad y elogia el trabajo del equipo médico. "Todos los méritos son del equipo médico", insiste, pero aprovecha para enviar un mensaje de esperanza a otros pacientes: "No se rindan. Yo nunca tiré la toalla". Agradece también a la familia del donante, cuyo gesto ha abierto "una puerta a todos los pacientes que están como yo".




