El Festival Circada, que recorre Sevilla y su provincia hasta el 21 de junio, ha presentado una de sus joyas: 'Der Lauf', una creación de Les Vélocimanes Associés en colaboración con Le Cirque du Bout du Monde. La pieza, que se pudo disfrutar el pasado sábado en el Teatro Central ante un aforo completo, destaca por su enfoque en el malabarismo y la relación especial con los objetos, elevándolos a protagonistas estelares.
Los artistas Guy Waerenburgh y Morgan Cosquer, ataviados con cubos de zinc que evocan figuras de Magritte, realizan sus actos a ciegas, enfundados en trajes elegantes. Les acompaña Paul Rossier, vestido de 'furry', añadiendo un toque surrealista y absurdo a este espectáculo que invita a la interacción del público, quien se siente impulsado a 'aconsejar' o incluso 'ordenar' los pasos de los intérpretes.
El espectáculo, que se presenta como una reflexión sobre la vida y la muerte, es el 'summum' de la perfección escénica. A pesar de la aparente falta de visión de los artistas y la manipulación de objetos con guantes de boxeo, logran una conexión total con la audiencia. El cubo de zinc se convierte en un elemento conductor, especialmente visible en un divertido número de platos chinos donde la imperfección y la rotura son parte del aprendizaje.
Un juego de ajedrez con mesa colgante, copas de cristal y ladrillos, y un número de 'trileros' con cartas, demuestran la maestría de estos malabaristas. 'Der Lauf' combina experimentación, humor surrealista belga y una profunda humanidad, dejando al público con una sonrisa ante la incertidumbre y la maestría desplegada.
La crítica compara la experiencia con el mejor chocolate belga, ofreciendo un disfrute completo que libera de la tiranía de la perfección absoluta. Aún podría haber entradas disponibles para las próximas funciones, ya que el espíritu del circo sigue vivo en Sevilla hasta el 21 de junio.




