La capital de la Costa del Sol será el escenario del inicio de obras del Centro de Semiconductores en el primer trimestre de 2027. Este ambicioso proyecto, con una inversión de 500 millones de euros, tiene como objetivo consolidar a Málaga y a España en el panorama internacional de la soberanía tecnológica.
El anuncio de la sede del nuevo centro de I+D del IMEC en Málaga, realizado en 2024, generó gran expectación. Se trata de la primera expansión de la red de investigación del IMEC con un propósito tan significativo, implicando una inversión considerable y la vinculación de 1.700 puestos de trabajo al sector tecnológico.
Ubicado en el Málaga TechPark, el centro contará con el IMEC (Interuniversity Microelectronics Centre), una fundación belga de 40 años de trayectoria y referente mundial en I+D de nanoelectrónica, como socio principal. Este centro funcionará como un laboratorio para probar procesos y arquitecturas antes de su producción industrial, a diferencia de las fábricas de chips.
El ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública, Óscar López, detalló los plazos durante la jornada «Soberanía Digital: Ahora semiconductores», celebrada en Málaga. Subrayó la importancia de los semiconductores para sectores clave como la automoción y la telefonía, y su relevancia estratégica ante el auge de la inteligencia artificial, destacando la capacidad de estas empresas para generar empleo de calidad.
Durante el evento, se presentó la maqueta del edificio, que albergará una sala blanca de 2.000 metros cuadrados dedicada al prototipado de chips de nueva generación sobre obleas de 300 mm. Estará equipada con 60 máquinas de procesado de última tecnología, con una inversión en equipamiento que asciende a 267 millones de euros, financiados en parte por fondos de la SETT.
La financiación del proyecto se reparte entre el Gobierno de España, que aporta 500 millones de euros a través de la Sociedad Española para la Transformación Tecnológica (SETT) con cargo al PERTE Chip y al Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia; la Junta de Andalucía, con más de 130 millones de euros incluyendo el suelo; y el Ayuntamiento de Málaga, que cede los terrenos y agiliza los trámites urbanísticos.
El impacto laboral previsto es significativo, con hasta 1.700 empleos directos e indirectos. Se estima la creación de 200 puestos directos de alta cualificación y 500 indirectos en Málaga y su provincia, además de unos 1.000 empleos adicionales en el resto del país.
El centro busca fomentar nuevas conexiones entre universidades, centros de investigación, empresas y startups, actuando como un polo de atracción de capital para tecnologías 'deep tech' y fortaleciendo los ecosistemas de innovación regionales. La proximidad con la Universidad de Málaga facilitará programas de prácticas y spin-offs universitarias.
La iniciativa permitirá a los inversores prototipar en Europa sin depender de fundiciones asiáticas, acortando ciclos de desarrollo. Se creará un ecosistema B2B alrededor del TechPark, incluyendo proveedores, metrología y diseño de chips. Según Óscar López, el centro situará a España y Europa a la vanguardia tecnológica en aplicaciones para telecomunicaciones, medicina, movilidad, fotónica y cuántica.


