Durante el III Foro Económico y Social del Mediterráneo, celebrado en CosmoCaixa, el chef Ferran Adrià, junto a las cocineras Begoña Rodrigo y Najat Kaanache, protagonizó una mesa redonda titulada 'Gastronomía mediterránea: cultura, territorio y economía de valor'. El debate, moderado por Pau Arenós, giró en torno a la definición y existencia de una cocina y dieta mediterráneas unificadas.
Adrià planteó interrogantes sobre los límites geográficos de la cocina mediterránea, cuestionando dónde trazar la línea divisoria ante la diversidad de productos e influencias históricas en la región. Señaló que España produce trufa y que el Guadalquivir ha tenido caviar, lo que dificulta una definición estricta.
Begoña Rodrigo y Najat Kaanache coincidieron en que existen múltiples cocinas mediterráneas, a pesar de compartir una despensa similar. Rodrigo destacó las diferencias culinarias incluso dentro de la misma región, como entre Valencia y Alicante. Kaanache añadió que las abuelas de Turquía, Grecia o Marruecos cocinan de manera distinta.
El aceite de oliva fue señalado por Adrià como el único producto 100% mediterráneo presente en todos los países bañados por el mar, remitiéndose a la historia de civilizaciones antiguas para justificar su argumento. Denunció lo que llamó una 'manipulación terrible' en la gastronomía, citando ejemplos como las croquetas y la ensaladilla rusa como tapas populares en España de origen francés y ruso, respectivamente.
Al abordar el concepto de 'dieta mediterránea', Adrià afirmó rotundamente: "La dieta mediterránea está muy bien como 'marketing' pero no existe". Puso como ejemplo el consumo actual en los hogares mediterráneos, donde el guacamole supera en popularidad a la escalivada, subrayando la brecha entre la tradición y los hábitos alimenticios contemporáneos.




