En los últimos años, los seminarios han observado un incremento en el número de aspirantes, logrando una fase de estabilización. Un portavoz del Seminario Mayor San Cecilio de Granada ha señalado que, desde 2006, se ha duplicado la cifra de seminaristas, pasando de aproximadamente ocho o nueve a dieciséis o diecisiete en la actualidad. Cada año, la entrada y ordenación de nuevos miembros se equilibra, manteniendo un número constante.
Este fenómeno se atribuye a varios factores, entre los que destaca el papel de las redes sociales. Estas plataformas han permitido visibilizar la vida de los sacerdotes y desmantelar estereotipos previos. Además, la apertura de los seminarios a la comunidad, mediante actividades como torneos deportivos o jornadas de puertas abiertas, fomenta una mayor participación y conocimiento por parte del público.
“"Las redes sociales están haciendo posible acceder o visibilizar la vida de un sacerdote y también eliminar muchos estereotipos que han podido existir en otras épocas."
La cercanía es otro pilar fundamental en la difusión de la vocación. La facilidad con la que la información se propaga hoy en día a través de los dispositivos móviles permite que la devoción y la vocación lleguen a un público más amplio. Para los responsables, este conocimiento social es crucial, ya que la misión del sacerdote implica estar presente en la comunidad, escuchando, consolando y ofreciendo esperanza, así como atendiendo las necesidades individuales.
La formación de los futuros sacerdotes abarca mucho más que el ámbito académico. Aunque el estudio de la teología es esencial, se complementa con una sólida preparación humana. Esta preparación busca formar individuos maduros, equilibrados y centrados, incluyendo disciplinas psicológicas, sociales y relacionales, junto con una intensa formación espiritual, consideradas vitales para su futuro ministerio.




