El Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) ha presentado un visor en tiempo real que detalla las limitaciones temporales de velocidad en la red ferroviaria española. Esta herramienta, anunciada por la dirección de la compañía, llega tras la polémica por el cierre de una web que recopilaba incidencias en la red.
En Granada, de las diez restricciones identificadas, solo tres afectan a la línea de Alta Velocidad (AVE). Estas se localizan en el tramo de ancho mixto, adaptado de urgencia durante las obras de 2018-2019, y reducen la velocidad a 140 kilómetros por hora en segmentos muy cortos, diseñados para velocidades superiores a 250 km/h.
Las limitaciones en el AVE se encuentran cerca de pasos superiores de carreteras, específicamente en el puente de la GR-4407 en Loja, en la barriada de la estación de Huétor Tájar (GR-4402) y en Villanueva Mesía (GR-4403). Hace unos años, Adif licitó obras para reforzar las estructuras de estos pasos.
Cuatro de las diez restricciones se sitúan en la línea convencional Granada-Bobadilla, que no ha estado en uso desde 2015 debido a las obras del AVE. A pesar de su inactividad, estas limitaciones, que datan de su instalación, no han sido levantadas ni solucionadas, y se prevé su desmantelamiento futuro.
Las restricciones restantes en la red convencional, que sí está en uso, afectan a la línea Granada-Moreda y a la Linares-Baeza-Almería, con velocidades reducidas a 60 kilómetros por hora en tramos aptos para 160 km/h. A pesar de estas limitaciones, el principal desafío ferroviario de Granada sigue siendo la antigüedad de su infraestructura, especialmente en los denominados “kilómetros de la vergüenza” del tramo de Loja del AVE.




