Los municipios de Alosno y Villanueva de los Castillejos, este último con propagación a San Bartolomé y Gibraleón, han sido los epicentros de estos siniestros que requirieron la intervención de un amplio dispositivo del Plan Infoca durante varios días.
El fuego del Andévalo, declarado el 8 de junio y extinguido el día 14, se considera uno de los mayores de la provincia en lo que va de siglo. Afectó a un total de 4.395,46 hectáreas, de las cuales 858 eran masa arbolada, más de mil de matorral y unas 2.500 de pasto. Adicionalmente, 281 hectáreas no forestales también resultaron dañadas.
La emergencia del Andévalo obligó a activar las situaciones operativas 1 y 2 del Plan Infoca, movilizando a cientos de efectivos de diversas instituciones como la UME, Guardia Civil, Policía Nacional, Bomberos de Huelva, agentes de medio ambiente y servicios de emergencia locales. Llegaron a trabajar simultáneamente más de 500 personas y 200 vehículos, apoyados por 28 aeronaves.
Este incendio provocó la adopción de medidas de protección para la población, incluyendo el desalojo preventivo de más de 380 personas en San Bartolomé de la Torre, municipio que sufrió las peores consecuencias. Los afectados pudieron regresar a sus hogares una vez garantizada la seguridad, sin lamentar daños personales.
El incendio de Alosno, originado el 4 de junio, afectó a 1.079,87 hectáreas forestales, con casi 300 de arbolado, 91 de matorral y cerca de 650 de pasto. Aunque de menor magnitud y sin afectar a la población, sirvió como un recordatorio de la problemática recurrente de los incendios en la región.
“"Tener miedo y angustia."
Los propietarios de las fincas arrasadas han solicitado la declaración de Zona Gravemente Afectada, compromiso que ha sido reconocido por el Gobierno. La subdelegada del Gobierno, María José Rico, ha asegurado el apoyo a los afectados, aunque ha señalado la necesidad de una valoración completa tras el verano.




