La sentencia, dictada tras el veredicto de culpabilidad de un jurado popular, considera probado que el 29 de agosto de 2022, la víctima se encontraba recogiendo algarrobas en una zona de Los Montes cuando se topó con el acusado. Tras una breve conversación, el joven se dirigió a una finca cercana, donde fue sorprendido por el acusado, que lo había seguido.
Según el fallo, el acusado, portando una escopeta, se aseguró de la soledad y desamparo del joven y, con la intención de acabar con su vida, le disparó inesperadamente en el cuello. Posteriormente, mientras la víctima yacía en el suelo, le disparó de nuevo en la cabeza, causándole la muerte.
Tras el doble disparo, el condenado accedió a la mochila de la víctima, la abrió y se apoderó de las pertenencias de valor antes de huir del lugar. Para cometer el crimen, utilizó una escopeta cargada con dos cartuchos semimetálicos, careciendo de licencia para portar armas de fuego.
La condena suma 20 años por un delito de asesinato con la agravante de reincidencia, además de la prohibición de residir o acudir a los municipios de la familia de la víctima durante 30 años. Se le imponen también un año de prisión por tenencia ilícita de armas y tres años y seis meses por robo con violencia.
En concepto de responsabilidad civil, el acusado deberá indemnizar a los padres del joven con 76.790 euros a cada uno por daño moral y con 25.000 euros adicionales por perjuicio excepcional, además de por los efectos sustraídos.
Las pruebas clave para la condena incluyeron informes policiales y de ADN, que identificaron al acusado a través de una muestra hallada en la mochila de la víctima. El jurado consideró probado que el acusado se aprovechó de la situación de soledad y desamparo para cometer el crimen, reiterando patrones de sus condenas anteriores.




