La provincia de Cádiz, junto a Sevilla y Huelva, se encontraba bajo vigilancia por su propensión a la proliferación de mosquitos portadores del Virus del Nilo. Hasta bien entrado agosto, la provincia había mantenido una situación tranquila, pero las últimas informaciones rompen esta calma.
Este miércoles se confirmó el primer caso en aves, que no son capaces de contagiar a humanos. Un águila real fallecida en el Zoobotánico de Jerez dio positivo. Horas después, se registró otro caso sospechoso en un casuario en las mismas instalaciones jerezanas, lo que ha llevado al municipio a la lista de alertas activadas por la Junta de Andalucía.
El municipio de Algodonales también se encuentra en alerta decretada por la Consejería de Presidencia, Sanidad y Emergencias de la Junta. La inclusión se produjo tras la detección de un mosquito portador en el mapeo entomológico realizado con trampas distribuidas en la zona. La alerta se mantendrá hasta el 10 de septiembre si no se detectan nuevos casos.
Hasta la fecha, no se han registrado casos del virus en humanos en la provincia de Cádiz. En el conjunto de Andalucía, se acumulan 47 casos este verano, de los cuales 32 presentan enfermedad leve y quince son de carácter neuroinvasivo, incluyendo una defunción en Dos Hermanas (Sevilla) el pasado 27 de julio. Siete personas permanecen ingresadas de las diecisiete que han requerido hospitalización.
Actualmente, una treintena de municipios andaluces están en alerta. En Cádiz, Jerez y Algodonales son los primeros en entrar en este registro este verano. Todas las provincias andaluzas, excepto Córdoba, cuentan con algún municipio en alerta, siendo Sevilla la más afectada.
La declaración de alerta implica la intensificación de las vigilancias entomológica, animal y humana en la zona, así como la activación de acciones de promoción comunitaria y comunicación a la ciudadanía a través de farmacias y enfermería para adoptar medidas de protección.
Las administraciones locales deben reforzar las medidas de control y tratamiento de mosquitos transmisores, tanto en los núcleos de población como en localizaciones a no más de 1,5 kilómetros identificadas como focos larvarios o refugios de adultos, siguiendo su Plan Municipal de Vigilancia y Control de Vectores.




