La pobreza en la provincia de Cádiz ya no se limita a situaciones puntuales, sino que se cronifica, afectando a personas que permanecen años en la precariedad laboral, con dificultades de acceso a la vivienda y ingresos insuficientes. Esta es una de las principales conclusiones de la Memoria de Actividades 2025 de Cáritas Diocesana de Cádiz.
Durante 2025, la entidad acompañó a más de 4.000 personas en diversos programas sociales, reflejando la persistencia de la vulnerabilidad. Estos datos coinciden con el Informe FOESSA Andalucía 2025, que sitúa la exclusión social en el 23,1% en la comunidad autónoma, afectando especialmente a hogares encabezados por mujeres con hijos.
Un fenómeno preocupante es el aumento de los 'trabajadores pobres', personas con empleo que aún así enfrentan dificultades para cubrir gastos básicos como alquiler, alimentación o suministros. La vivienda se ha convertido en un foco de gran preocupación debido al incremento de precios y la falta de alternativas asequibles, sumado al aumento de personas sin hogar.
Las parroquias, a través de 83 equipos de voluntariado, fueron clave en la detección y acompañamiento de 4.261 familias (más de 14.000 personas), ofreciendo no solo ayudas materiales sino también orientación y apoyo cercano.
La inserción laboral sigue siendo una prioridad: 721 personas participaron en itinerarios de empleo, logrando 230 incorporaciones. La Escuela de Formación realizó 59 acciones para 232 personas, resultando en más de un centenar de inserciones laborales. Cáritas también atendió a 843 personas sin hogar con diversos recursos.
Esta labor fue posible gracias a 607 voluntarios y 38 profesionales, con una inversión superior a 2,4 millones de euros en 2025. La organización subraya la necesidad de abordar las causas estructurales, como el acceso a empleo digno y vivienda adecuada, para combatir la exclusión social.




