El narcotráfico se ha convertido en una realidad cotidiana en la costa andaluza, con Almería como punto clave en la consolidación de redes logísticas para el tráfico de drogas y personas. Las embestidas de narcolanchas contra patrulleras de Vigilancia Aduanera y la Guardia Civil representan un desafío cada vez más violento, dejando playas y espacios naturales cubiertos de residuos.
La escalada de violencia ha tenido un coste humano significativo, evidenciado por la muerte de guardias civiles en Barbate y Huelva, sucesos que han puesto de manifiesto la gravedad sin precedentes de la presión del crimen organizado en la costa andaluza.
La magnitud del fenómeno ha trascendido el ámbito nacional, irrumpiendo en la agenda de seguridad de la Unión Europea. El Parlamento Europeo celebrará una sesión centrada en los desafíos de seguridad que plantea el narcotráfico en Andalucía, considerada la frontera sur de la UE. El Partido Popular Europeo ha promovido una iniciativa para que la lucha contra esta amenaza sea declarada 'prioridad estratégica' europea.
El debate en la Eurocámara se centrará en reforzar la protección de las fronteras exteriores de la UE y aumentar el apoyo a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en el litoral andaluz. La desigualdad de medios entre los agentes y las redes criminales es un eje central de esta iniciativa, buscando una respuesta coordinada a escala comunitaria.
Paralelamente, se busca estrechar el cerco sobre la estructura logística y financiera de estas organizaciones. El 'petaqueo', el abastecimiento de combustible a narcolanchas en alta mar, fue tipificado como delito en el Código Penal en marzo, con penas de hasta cinco años de prisión. La Fiscalía Especial Antidroga de Andalucía también ha solicitado documentar exhaustivamente los episodios de violencia de narcolanchas contra embarcaciones oficiales, con el objetivo de perseguirlos como delitos de piratería.
Las asociaciones profesionales de la Guardia Civil y sindicatos policiales de Almería aplauden la adaptación del marco legal, pero insisten en que las reformas penales serán insuficientes si las unidades de lucha contra el narcotráfico continúan careciendo de los medios necesarios.




