La carretera GR-3201 sufrió graves daños a causa de los temporales de febrero, y las obras de reparación aún no han concluido. Esta circunstancia ha obligado a desviar todo el tráfico, incluyendo vehículos pesados, ciclistas y turismos, a través del estrecho casco urbano de la localidad.
La circulación por el centro del pueblo genera un caos circulatorio diario y plantea serios problemas de seguridad para los peatones, especialmente para las personas mayores. Los vecinos critican la falta de accesibilidad al transporte público y el peligro que suponen los vehículos que circulan a gran velocidad por calles no diseñadas para este tipo de tráfico.
“"Esperamos que las obras de reparación se finalicen en un plazo inferior a un mes, es decir, antes de que termine septiembre."
Ante la indignación ciudadana, las autoridades provinciales han prometido finalizar las obras de reparación antes de que concluya septiembre. El objetivo es restablecer la normalidad y garantizar una movilidad segura en la zona. Los vecinos, sin embargo, reclaman una solución definitiva ante la posibilidad de futuras lluvias.




