Los hechos se desencadenaron cuando la mujer alertó a las autoridades de que su expareja había contactado con una de sus hijas, manifestando su intención de ir a la vivienda para llevarse a los cuatro hijos que tienen en común. Ante esta situación, la Guardia Civil estableció un dispositivo de vigilancia preventiva en las inmediaciones del domicilio.
Poco después de la medianoche, la víctima informó que el hombre ya se encontraba en la puerta de la casa. Una patrulla de la Guardia Civil de Santa Fe se personó en el lugar, encontrando al individuo golpeando la puerta y portando un cuchillo.
Al percatarse de la presencia de los agentes, el hombre se abalanzó sobre ellos con el arma blanca, intentando apuñalar a uno de los guardias civiles. El agente logró repeler la agresión, aunque sufrió cortes en la mano izquierda y diversas contusiones durante el forcejeo. Además, el detenido causó daños en el vehículo oficial de la Guardia Civil, fracturando varias lunas con el cuchillo.
La situación se intensificó con la llegada de una segunda patrulla de apoyo. El agresor continuó su actitud violenta hacia los agentes, ignorando las advertencias. Ante el riesgo inminente para la integridad física de los guardias civiles, así como para la mujer y los menores que permanecían dentro de la vivienda, uno de los agentes realizó un disparo dirigido a la pierna del agresor.
El hombre resultó herido y fue reducido y detenido en el lugar. Los propios agentes le proporcionaron los primeros auxilios hasta la llegada de los servicios médicos, que lo trasladaron al Hospital de Traumatología de Granada. La intervención de la Guardia Civil fue crucial para evitar que el agresor accediera al domicilio y proteger a la víctima y a los menores.
El detenido será puesto a disposición judicial como presunto autor de varios delitos, incluyendo atentado contra agente de la autoridad, lesiones, daños y otros posibles delitos relacionados con la violencia de género.




