Este sistema, conocido en el argot carcelario como “fallas” o “notas breves”, consiste en enrollar un papel con texto alrededor de una pila, que sirve de peso para lanzarla de un módulo a otro. Los mensajes, según las pesquisas, detallan supuestos negocios ilícitos, incluyendo intercambios de sustancias y encargos a terceros.
El caso más reciente se produjo esta semana, cuando un recluso fue sorprendido lanzando estos objetos del módulo 9 al 11. Al ser requerido para un cacheo, el interno mostró una actitud violenta, lanzando más pilas y abalanzándose sobre los funcionarios, quienes lograron controlar la situación.
Fuentes penitenciarias han indicado que esta no es la única práctica para la comunicación entre celdas, mencionando también el uso de zapatillas lanzadas entre módulos con el mismo fin. Los trabajadores del centro subrayan que estos métodos clandestinos son parte de las dinámicas habituales para sortear los controles regimentales.
“"Las cárceles son un microuniverso con sus propias normas y códigos internos."
Este incidente es el quinto grave registrado en la prisión de Alhaurín de la Torre en apenas dos meses, según el Sindicato Tu Abandono Me Puede Matar (TAMPM). La organización considera que esta cifra refleja un deterioro creciente de la seguridad en el centro y responsabiliza a la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias por no adoptar medidas suficientes.
El sindicato reclama un refuerzo urgente de la plantilla, más medios materiales y una revisión de los criterios de clasificación penitenciaria. También denuncian una “deriva buenista” en la gestión, citando un caso del 12 de marzo donde un preso, clasificado previamente en primer grado por agresiones, agredió a dos profesionales tras desobedecer las normas durante el Ramadán. La propuesta de la dirección del centro para clasificarlo en régimen cerrado fue rechazada por la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias.
“"Cuando el interno percibe que ha ganado al sistema la siguiente vez ya no se frena."




