La escasez de agua y la baja presión en el suministro han vuelto a generar alarma en la comarca, afectando esta vez a las pedanías de Collejares y El Cortijuelo. Los residentes atribuyen la situación a un desacuerdo de gestión y económico entre los ayuntamientos de Quesada y Huesa, que ha derivado en la instalación de un regulador de presión por parte de Huesa que limita el caudal.
Los afectados se manifestaron ante el Ayuntamiento de Quesada exigiendo una vía de diálogo para desbloquear el suministro. A diferencia de problemas anteriores por la altitud, estas pedanías se encuentran en la ribera del río, pero el sistema colapsa cuando el consumo supera la estimación, especialmente los fines de semana con la llegada de visitantes. El agua apenas llega a los grifos, afectando gravemente a dos granjas avícolas de la zona por sus elevadas necesidades hídricas.
La solución de emergencia con camiones cisterna tampoco es viable, ya que Collejares carece de un depósito municipal para redistribuir el agua. El origen del problema se remonta a una disputa económica histórica por el tratamiento del agua en alta, con acuerdos tácitos y falta de liquidación de cuentas entre ambos consistorios.
La alcaldesa de Quesada, Yolanda Marcos, ha expresado su disposición a pagar por el servicio, pero rechaza las condiciones impuestas por Huesa, calificándolas de "desproporcionadas" y cuestionando su legalidad. Señala que el agua se les factura a un precio significativamente mayor que el que pagan los propios vecinos de Huesa.
Marcos afirma haber enviado cuatro cartas de negociación sin respuesta y denuncia un ultimátum de Huesa para que Quesada independice su red en seis meses. La alcaldesa también cuestiona la gestión del caudal original de la sierra, que considera suficiente para muchas más personas, sugiriendo problemas de control y canalización.
Por su parte, el Ayuntamiento de Huesa ha indicado que no emitirá comunicado oficial hasta conocer más detalles, adelantando que el asunto se está "tergiversando y manipulando mucho" y que está en manos de abogados. La alcaldesa de Quesada también mencionó la negativa de Huesa a opciones como construir una tubería directa o cortar el agua por las noches, y baraja la construcción de una tubería independiente con un coste estimado entre 200.000 y 300.000 euros.




