La lista de espera del sistema de dependencia en España ha experimentado un notable incremento, sumando 7.293 solicitantes adicionales en los primeros cinco meses del año. Según datos de la Asociación de Directores y Gerentes de Servicios Sociales, un total de 265.503 personas aguardan actualmente recibir una prestación o ser valoradas para acceder al sistema. De ellas, 110.108 esperan una valoración inicial (41,5%) y 155.352 aguardan las prestaciones y servicios que ya les han sido reconocidos (58,2%).
La cifra más alarmante es la de los 13.503 solicitantes que han fallecido durante este periodo sin haber recibido la atención debida. Esta situación se traduce en un fallecimiento cada 16 minutos, según el análisis de la asociación, que utiliza datos oficiales hasta el 31 de mayo procedentes del Observatorio Estatal de la Dependencia. A lo largo de las dos décadas de vigencia de la ley de dependencia, se estima que casi un millón de personas han muerto en las listas de espera.
La metodología empleada por el Ministerio de Derechos Sociales, que solo considera lista de espera a quienes superan los 180 días de plazo legal, ha sido cuestionada por la entidad, calificándola de "triunfalista" y denunciando falta de transparencia.
La asociación atribuye el deterioro del sistema a la falta de un incremento presupuestario sostenido tras la finalización del Plan de Choque, que aportó 600 millones de euros anuales entre 2021 y 2023. Argumentan que esta situación está provocando una ralentización significativa del sistema, tanto en el aumento de las listas de espera como en la tendencia hacia prestaciones y servicios de menor coste ('low cost').
Los directores de servicios sociales subrayan que, a pesar del amplio consenso social y la urgencia que representa la atención a la dependencia, tras 20 años la ley sigue siendo un "derecho pendiente". Critican que los procedimientos burocráticos, las cuantías insuficientes de las prestaciones, la baja intensidad de los servicios y las desigualdades territoriales configuran un sistema "low cost" poco eficaz, agravado por una financiación deficiente.




