Una red criminal con base en Almargen, Málaga, explotaba a mujeres de origen nicaragüense en trabajos del hogar, obligándolas a estar disponibles las 24 horas del día, los siete días de la semana, sin festivos, vacaciones ni contrato. Las víctimas eran captadas en Nicaragua con la promesa de trabajo en España y debían pagar 200 euros diarios por alojamiento mientras esperaban ser empleadas, además de una deuda de 5.000 euros.
La segunda organización desarticulada operaba en Alar del Rey, Palencia, explotando a trabajadores varones de nacionalidad marroquí en obradores de pan. Estos empleados pagaban 15.000 euros por un contrato laboral y soportaban jornadas de 12 horas diarias sin descanso ni vacaciones.
En total, se ha detenido a 11 personas y se ha liberado a dos víctimas, identificando a otras 11. La operación policial se basó en información obtenida en intervenciones previas y ha permitido desmantelar estas redes que operaban bajo condiciones cercanas a la esclavitud.
Según datos del Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado, la trata con fines de explotación laboral superó en número de víctimas a la trata sexual en 2025.




