La temporada 2025/2026 del Sevilla Fútbol Club ha sido un reflejo de la inestabilidad que ha marcado la entidad, culminando con la salvación de la categoría por un estrecho margen. A pesar de los cambios en la dirección deportiva y la llegada de dos entrenadores, la situación institucional y el apoyo de la afición han sido puntos débiles a lo largo del curso.
Antonio Cordón, director deportivo, suma una nota discreta. Si bien se le reconoce el acierto en la incorporación de Odysseas Vlachodimos, sus inversiones se limitaron a operaciones como la cesión de Batista Mendy y la adquisición de Lucien Agoumé. Tras menos de un año en el cargo, su gestión no logró consolidar un proyecto sólido.
Matías Almeyda, la apuesta inicial, logró extraer rendimiento del equipo, sacándolo de una situación comprometida. Cesado con el equipo a cinco puntos del descenso, el técnico argentino se ganó el respeto del vestuario y la afición. A pesar de su cabezonería táctica, su labor fue fundamental para la permanencia, aunque una sanción le impidió estar en los últimos partidos.
Luis García Plaza asumió las riendas en un momento crítico. A pesar de los malos resultados iniciales fuera de casa, sus victorias ante la Real Sociedad y el RCD Espanyol fueron cruciales para asegurar la permanencia. Su continuidad, sin embargo, queda supeditada a la resolución de la venta del club.
El Consejo de Administración recibe la nota más baja, siendo señalado como el principal responsable de la deriva del club. La ruptura de la venta de la entidad y los indicios de problemas internos, como la salida del consejero Jorge Marín Granados, han afectado negativamente. La afición ha mostrado su descontento, celebrando la permanencia y pidiendo la dimisión de la directiva encabezada por José María del Nido Carrasco.




