El pasado lunes, José María del Nido Benavente, junto a otros accionistas como los Carrión, Alés, Guijarro y Castro, emitieron un comunicado acusando a Sergio Ramos de una "infracción brutal" de los acuerdos de confidencialidad. Según los accionistas, el futbolista habría divulgado información económica del club de manera "dañina para la reputación de la entidad", algo que contradice las cuentas oficiales. El comunicado también advertía de posibles acciones legales por "conducta dolosa y fraudulenta".
Horas después, Sergio Ramos ofreció una rueda de prensa en la capital hispalense, donde cifró la diferencia económica para el acuerdo en cinco millones de euros. El futbolista solicitó la ayuda de los accionistas para "reflotar al Sevilla", argumentando que su oferta representaba una "gran oportunidad para la viabilidad" del club. Desmintió las acusaciones de "engaño" y, en referencia a la tregua entre las familias accionistas, expresó su deseo de que "esto sirva para unir a otros que antes no estaban tan enlazados".
A pesar de que Ramos dejó la puerta abierta a continuar las negociaciones, las relaciones parecen rotas. El exjugador del Sevilla Fútbol Club mencionó que su propuesta inicial, recomendada por LaLiga y asesores, implicaba la adquisición del 85% del capital con una inversión de 80 millones para una ampliación de capital, extremo que el organismo nacional desmintió posteriormente.
La situación económica del club genera preocupación, con pérdidas previstas para los próximos años. Ramos señaló la posibilidad de una "quiebra técnica o causa de disolución" si no se llega a un acuerdo. El próximo 30 de junio se perfila como una fecha clave, especialmente ante la incapacidad del club para reforzar la plantilla en el mercado de fichajes debido a las bajas por fin de contrato.




