El propietario del negocio, Antonio Jesús Pérez, asegura que la multa se debe a una denuncia de un vecino con quien mantiene una mala relación personal, heredada del anterior dueño del local. La sanción, que inicialmente era de 10.000 euros y se redujo a 1.600, podría quedar en 990 euros si paga rápidamente.
Pérez relata que retomó la organización de eventos culturales tras recibir la confirmación verbal del director de licencias del Ayuntamiento de Granada de que podía hacerlo con la declaración responsable de la Asociación de Amigos del Libro Antiguo. Sin embargo, tras la notificación del Ayuntamiento, ha cancelado toda su programación.
“"Se ha preocupado de facilitarle toda la información al Ayuntamiento sin ningún tipo de pudor ni de nada."
El librero critica la falta de respuesta por escrito a sus escritos y afirma que las únicas contestaciones han sido verbales, con advertencias sobre posibles multas o el cierre del establecimiento. Sostiene que se ha "ayudado al vecino más que a mí" y que la sanción llegó después de obtener la licencia de librería.
Antonio Jesús Pérez lamenta el impacto económico de la multa, que requiere la venta de "muchos libros" para cubrirla. Su principal demanda es abrir un canal de diálogo con el Consistorio, argumentando que "todas las librerías hacen este tipo de eventos" y que la presencia de instrumentos o actuaciones breves en presentaciones de libros debería estar contemplada en las licencias.
El propietario aspira a "ofrecer cultura" desde su establecimiento en la calle Elvira y espera normalizar la situación para evitar futuras intervenciones policiales, que ya han ocurrido en el pasado.




