La figura del cineasta Nonio Parejo, a menudo comparado con Robert Capa por su capacidad para capturar la Andalucía emergente y rebelde, ha dejado de estar entre nosotros. Sus imágenes se consideran ya un patrimonio inmaterial que narra la historia de un sustrato de gentes que, a menudo, no contaban en la narrativa oficial.
Su cine trascendía la mera imagen para adentrarse en la sociología y la antropología, erigiéndose como un referente necesario. Su obra se sitúa junto a trabajos de otros cineastas como Pancho Bautista, Pilar Távora, Juan Lebrón o Juan Bollaín. Al igual que Bollaín, Parejo colaboró con arquitectos; el primer alcalde democrático de Sevilla, Luis Uruñuela, le encargó documentar la Sevilla del Plan General de Ordenación Urbana, un proyecto que buscaba poner fin a una etapa de demoliciones y despropósitos urbanísticos. La adaptación cinematográfica de Campos de Níjar de Juan Goytisolo también contó con su implicación.
Antes de la era de Silicon Valley, existió Casas Viejas. Andalucía era una quimera y una desolación en una España fragmentada. Nonio Parejo, con su cámara, realizó una suerte de reforma agraria visual, adentrándose en cortijos, gañanías, plazas con listeros, ocupaciones de fincas y los trabajos del Plan de Empleo Rural. Documentó la Andalucía de la canción de Pepe Suero, una tierra que despertaba de una pesadilla para empezar a creer en un futuro mejor, abarcando desde Ayamonte hasta Pulpí.
Parejo documentó con finura, similar a la nouvelle vague francesa, y con la precisión de un notario, las agitaciones campesinas andaluzas, tal como hizo Juan Díaz del Moral en su relato histórico. Su labor se desarrolló en un tiempo en que figuras como Blas Infante aún no eran ampliamente conocidas.
En una época donde todo parece ya explorado, figuras precursoras como Nonio Parejo son fundamentales. Su última vez que se le vio fue en el Jueves de la calle Feria, paseando hacia San Juan de la Palma con su amigo el músico Paco Aguilera. Participó en el nacimiento del primer festival de cine de Sevilla, coincidiendo con el referéndum del 28-F. Su inconformismo radicaba en la creencia de que para transformar la realidad, primero había que conocerla profundamente.




