Pocos conocen la existencia de este majestuoso ejemplar de cardón o sahuaro, que se estima tiene cientos de años, posiblemente hasta 1.500. Fue ubicado junto al pabellón mexicano, diseñado por Juan Siles Aguilera, y su traslado desde Mexicali fue una verdadera epopeya.
La selección del cactus, proveniente del Valle de los Gigantes en Nueva California, se realizó en 1975. Aunque inicialmente se consideró para el Ayuntamiento de Mexicali, su destino final fue Sevilla. Los trabajos para su transporte comenzaron el 14 de diciembre de 1991, generando gran expectación y también controversia entre los habitantes de la zona.
“"Sahuaro, San Felipe, B.C. Pueblo Natal, te desea feliz viaje a España."
La polémica llegó a tal punto que el congreso mexicano declaró el lugar como Santuario de los Cardones, suspendiendo temporalmente los trabajos el 23 de enero de 1992. Finalmente, el 17 de marzo, con la ayuda de tres grúas, el cactus fue extraído y preparado para un viaje lleno de obstáculos, incluyendo sabotajes ecologistas y problemas logísticos con el transporte aéreo.
Tras una compleja travesía que incluyó un acuerdo de última hora con un avión ruso, el cactus llegó al aeropuerto de Sevilla la mañana del 23 de marzo de 1992. Sin embargo, los desafíos continuaron en la ciudad, donde la descarga y el traslado a la Isla de la Cartuja requirieron grúas especiales y desvíos por la imposibilidad de cruzar el Puente del Alamillo. Esa misma tarde, el ejemplar quedó finalmente instalado en su ubicación definitiva.
Durante los seis meses de la Exposición Universal, el cardón gigante fue una atracción, pero tras el cierre el 12 de octubre, comenzó un lento proceso de abandono. Treinta y cuatro años después de su plantación, la asociación ADEPA denuncia la triste situación del cactus, que ha sufrido asfixia de raíces, vandalismo y heridas, y solicita medidas urgentes para su conservación.




