El Instituto Nacional de Estadística (INE) ha publicado datos que reflejan un descenso del 10% en la utilización de los trenes de Alta Velocidad en Andalucía durante el primer semestre del año, en comparación con el mismo periodo del año anterior. Esta caída, la más pronunciada desde la pandemia, se suma a la tendencia de pérdida de protagonismo del transporte ferroviario más avanzado.
En condiciones normales, la Alta Velocidad andaluza transporta cerca de un millón de viajeros mensuales, repartidos entre la línea Madrid-Sevilla y la que conecta la capital con Málaga y Granada. La pérdida de usuarios en junio se acercó a los cien mil. Esta situación se extiende a otros servicios ferroviarios, que en general han visto una bajada del 8,2% en su demanda. La Media Distancia es la más afectada, con una caída del 23,5%, seguida por los Cercanías (-7%) y la larga distancia (-9,5%).
Los continuos retrasos y cancelaciones, agravados por incidentes previos como el accidente de Adamuz y cortes en líneas clave como la Málaga-Madrid, han mermado la confianza de los viajeros. Casos como el del servicio de Media Distancia entre Jerez de la Frontera y Sevilla, frecuentemente afectado por retrasos y cancelaciones, generan inconvenientes significativos para usuarios habituales como estudiantes universitarios.
Ante las incidencias, la alternativa del autobús ofrecida por la compañía provoca demoras adicionales. Experiencias como la de un joven que tuvo que recurrir a un BlaBlaCar tras una cancelación en Córdoba para llegar a Jaén evidencian las dificultades. La alternativa del transporte por carretera, incluyendo BlaBlaCar, gana terreno por su aparente mayor fiabilidad y economía, especialmente entre jóvenes y trabajadores.
Las agencias de viajes reportan que algunos usuarios optan por pernoctar en ciudades cercanas a aeropuertos o alquilar vehículos para asegurar sus conexiones aéreas, incrementando el gasto total del traslado. El transporte colectivo por carretera, como los autobuses, también ve un resurgir en provincias como Cádiz, ofreciendo rutas alternativas y mayor fiabilidad.
Adif Alta Velocidad registró pérdidas de 133 millones de euros en el primer trimestre de 2026, un 81,7% más que el año anterior, debido a la caída del tráfico y a la reducción del 20,3% en su cifra de negocios. Esta situación se atribuye a las alteraciones del servicio tras los accidentes de enero, que obligaron a imponer limitaciones de velocidad y reprogramaciones, afectando los cánones pagados por Renfe, Iryo y Ouigo.




