Una intensa lluvia movió la tierra en el término de La Puebla de Cazalla, dejando al descubierto una figura que dos vecinos identificaron como un fragmento de escultura. Se trataba de un togado romano de mármol, de 1,7 metros de altura y más de 700 kilos de peso, que ahora forma parte de las colecciones del Museo Arqueológico de Sevilla.
Los vecinos alertaron a la Delegación Territorial de Cultura, que notificó al Seprona de la Guardia Civil para la custodia de la pieza. La extracción requirió medios mecánicos aportados por el Ayuntamiento, y la estatua fue trasladada temporalmente a la Policía Local antes de su envío al almacén del Museo en San José de la Rinconada.
La figura, de carácter masculino, viste toga y zapatos, con la pierna derecha flexionada, lo que le confiere una sensación de movimiento. Presenta una parte trasera plana y parcialmente tallada, sugiriendo que estaba adosada a una pared. Los togados eran comunes en la Bética romana, decorando espacios públicos y villas, y esta pieza se suma a otras halladas en Baelo Claudia, Carteia y Utrera.
La datación exacta de la escultura aún está pendiente de estudios científicos en el Museo, ya que no se encontraron restos cerámicos en su entorno inmediato. Los conservadores Marciala Mateos y Juan Antonio Pedrajas Pineda sugieren que la pieza podría haber sido trasladada a su ubicación actual para reforzar el terreno, dada su envergadura y lo bien incrustada que estaba.
La consejera de Cultura, Patricia del Pozo, presentó la pieza en el Centro Logístico del Patrimonio Cultural, destacando no solo el valor de la escultura, sino también la rápida reacción de los vecinos y la colaboración entre la Junta y el Ayuntamiento de La Puebla de Cazalla para su rescate.




