El Ejecutivo ha puesto en marcha el Plan Social para el Clima, una iniciativa dotada con 9.099 millones de euros cuyo objetivo es impulsar la sostenibilidad y el ahorro energético en los hogares, protegiendo a los colectivos más vulnerables ante la subida de precios y la dependencia de combustibles fósiles. El plan, actualmente en consulta pública, se centra en dos ámbitos clave: los edificios y el transporte por carretera.
Una de las medidas destacadas dentro del plan contempla la mejora de la climatización y el confort térmico en las viviendas, especialmente en aquellas con menor rendimiento energético. La renovación de los sistemas de refrigeración y el acceso a soluciones más eficientes se perfilan como vías para reducir el gasto eléctrico y aliviar la factura de la luz, una necesidad imperante en comunidades como Andalucía, donde el aire acondicionado es esencial durante los meses de verano.
Impulsado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), el plan busca facilitar la descarbonización de la economía, mejorando la calidad de vida y la equidad social. La inversión total se divide en 4.723 millones de euros para edificios y 4.376 millones de euros para el transporte. El documento se expondrá en audiencia pública hasta finales de junio, con el fin de enviarlo a la Comisión Europea antes de que finalice el año.
Las actuaciones en edificios incluyen la promoción de vivienda asequible, la rehabilitación integral en barrios y entornos urbanos vulnerables, la mejora de edificios residenciales y viviendas individuales, el impulso a comunidades energéticas y el autoconsumo, la creación de ventanillas únicas de asesoramiento (RED-ACTÚA) y proyectos piloto de intervención exprés para hogares en situación de urgencia térmica y centros públicos.
Si bien la mejora de la climatización es una línea relevante, el plan no contempla la ayuda directa y generalizada para el cambio de aire acondicionado. Las subvenciones se destinarán principalmente a intervenciones que mejoren la eficiencia global del hogar, como el aislamiento térmico o la sustitución de sistemas antiguos por otros más eficientes y menos contaminantes, integradas en un plan de ahorro energético más completo.




