El Real Alcázar de Sevilla se enfrenta a un desafío estructural para la conservación de su patrimonio: la humedad por capilaridad. Este fenómeno, causado por el elevado grado de humedad del terreno y la proximidad de niveles freáticos, representa un riesgo crítico para la integridad de los muros y revestimientos del monumento.
Para erradicar definitivamente los efectos de esta patología, la dirección del monumento ha optado por una solución tecnológica de vanguardia: la electroósmosis inalámbrica. Este sistema, que no requiere energía externa ni obras invasivas, actúa invirtiendo la polaridad del agua en los capilares de los muros para provocar su deshidratación progresiva.
La intervención cubrirá una superficie total de 5.870 metros cuadrados distribuidos en áreas clave como el Palacio Mudéjar (1.830 m²), los Baños de María de Padilla (1.900 m²), el Palacio Gótico (1.310 m²) y la Casa del Maestre (830 m²). El presupuesto base de licitación asciende a 243.885,18 euros (IVA incluido).
El proyecto incluye un riguroso servicio de seguimiento de tres años, con revisiones técnicas periódicas para verificar la reducción de la humedad. El contratista deberá garantizar la eficacia del sistema, que debe funcionar como una barrera horizontal permanente. El suministro de los equipos se completará en un mes y la puesta en funcionamiento total en un máximo de dos meses tras la formalización del contrato.




