La situación del Sevilla FC se describe como la de una institución gigantesca gestionada de forma caótica, marcada por litigios y rencillas personales. A pesar de su palmarés, que incluye siete Europa League, el club sufre una crisis de identidad generada por las contiendas de sus propietarios.
El capital social del club, que apenas supera los 6,2 millones de euros, contrasta con la pretensión de los grandes accionistas, que controlan alrededor del 80% de la entidad, de vender su participación por unos 400 millones de euros. Esta operación, calificada como un 'pelotazo' por algunos, evidencia una priorización de beneficios económicos sobre la gestión y el futuro del club.
El texto critica la falta de unidad entre los grupos accionariales para la gestión o la construcción de un proyecto sólido, señalando que solo han mostrado consenso ante la posibilidad de obtener beneficios económicos. Esta dinámica ha llevado a una decadencia deportiva, con una mala gestión, fichajes deficientes e improvisación constante.
La afición, por su parte, se siente atrapada entre la rabia y la impotencia, recordando que el Sevilla no es un mero activo financiero sino una institución centenaria. La operación de venta, que parecía inminente, se ha desinflado, posiblemente porque los compradores han detectado la necesidad de sanear las arcas y la complejidad de un clima institucional irrespirable.
Ante este panorama, las asociaciones de aficionados proponen medidas como la reprobación del Consejo de Administración y la convocatoria de una junta general extraordinaria. Se subraya la importancia de la movilización social, incluyendo a políticos, empresarios y medios de comunicación, para buscar una solución que anteponga el bienestar del club a los intereses personales.
La conclusión es que el problema del Sevilla FC no radica en la falta de historia, masa social o potencial, sino en la ausencia de grandeza humana en sus dirigentes, quienes, a pesar de afirmar amar al club, contribuyen a empequeñecerlo. La pregunta es si la afición será capaz de revertir la situación o si el club seguirá atrapado en una guerra de egos.




