Las proyecciones demográficas para los próximos quince años sitúan a Andalucía en una posición de crecimiento moderado, con un aumento estimado del 4,5%, lo que la llevaría a superar los 9,1 millones de habitantes. Sin embargo, este incremento es significativamente menor en comparación con otras comunidades autónomas como Cataluña (12,2%), Madrid (14,4%) y la Comunidad Valenciana (16,4%). El crecimiento andaluz se situaría así cuatro puntos por debajo de la media nacional.
Este ritmo de crecimiento desigual podría hacer que Andalucía pierda su posición como la comunidad autónoma más poblada de España. Según el INE, si la tendencia actual se mantiene, Cataluña podría alcanzar los 9,2 millones de habitantes en quince años, superando a la región andaluza. Madrid también se acercaría, aspirando a sobrepasar los 8,2 millones.
Las estrategias de la Junta de Andalucía para afrontar el desafío demográfico, centradas en municipios rurales y zonas de riesgo de despoblación, contemplan varios escenarios. El más optimista prevé alcanzar los 10 millones de habitantes, mientras que otros escenarios más moderados o pesimistas sitúan la población por debajo de los nueve millones o incluso en declive.
El consejero de Justicia y Función Pública, José Antonio Nieto, señaló hace un año la importancia de gestionar bien este aspecto para mantener el liderazgo poblacional, destacando la extensa costa, el territorio, la superficie agraria y los espacios naturales protegidos de Andalucía. Un descenso en el ranking poblacional podría tener repercusiones directas en la financiación autonómica, las transferencias y los planes de inversión.
El estancamiento demográfico de Andalucía se refleja en varios indicadores. El saldo vegetativo es inferior al de otras grandes comunidades, y el déficit se acentúa en el saldo migratorio, tanto nacional como internacional. Las proyecciones del INE indican que la comunidad seguirá experimentando una salida neta de población hacia otros territorios.
A nivel nacional, el INE prevé que España gane 4,2 millones de habitantes en los próximos quince años, impulsado principalmente por un saldo migratorio positivo, ya que el saldo vegetativo continuará siendo negativo. En cuanto a las provincias andaluzas, se prevén cambios internos, con territorios como Cádiz amenazados por la pérdida de población, mientras que Málaga se perfila como la provincia con mayor crecimiento y podría superar a Sevilla en número de habitantes.




