El Parque de Galia, que conecta las barriadas de Padre Jesús y Cruz de San Jorge en Ronda, ha experimentado una notable transformación. Lo que antes era un espacio deteriorado y peligroso, con farolas arrancadas, bancos rotos y maleza incontrolada, es ahora un pulmón verde donde los vecinos y visitantes pueden pasear y disfrutar de la naturaleza.
La iniciativa comenzó hace aproximadamente dos años, cuando un grupo de residentes, inicialmente con escepticismo por parte de algunos, decidió emprender la tarea de recuperar el parque. Su labor se centró en salvar especies autóctonas como encinas y olivos, y con el tiempo, más voluntarios se unieron a la causa, ampliando el objetivo a la recuperación integral del espacio.
Casi cuatro años después de los primeros trabajos, el parque se encuentra prácticamente despejado en un 95%, con solo una pequeña parcela pendiente. Los voluntarios han dedicado innumerables horas de su tiempo libre, enfrentando dificultades, para lograr que esta zona verde sea accesible y atractiva, incluso para los autocaravanistas que visitan la ciudad.
“"Ahora solo queda que el Ayuntamiento lo ponga bonito y lo mantenga."
Actualmente, los esfuerzos se dirigen hacia los detalles finales, como la restauración de bancos y la creación de “zonas zen” con plantas autóctonas como el romero. Un residente de origen holandés, especializado en jardinería, está liderando este trabajo más minucioso. El Ayuntamiento de Ronda ha comenzado a colaborar, proporcionando maquinaria para triturar la maleza y la instalación de nuevo mobiliario urbano.
Algunos voluntarios también han propuesto al consistorio la adquisición de terrenos adyacentes al parque, donde se forma una pequeña laguna, con la visión de crear un espacio similar a la laguna de la Barrera en Málaga, un humedal artificial que alberga una rica biodiversidad.




