La llegada de la oscuridad en la Serranía de Ronda intensifica la dificultad de la carrera de los 101 Kilómetros de La Legión. A la habitual disminución de las temperaturas se sumaron en esta edición el viento y algunas precipitaciones, factores que incrementaron el reto para los corredores en un recorrido ya de por sí exigente.
Muchos de los atletas tuvieron que esforzarse al máximo, apurando hasta los últimos instantes para lograr cruzar la meta dentro del límite de 24 horas establecido por la organización. La combinación de la distancia, el terreno y las inclemencias meteorológicas puso a prueba la resistencia física y mental de cada participante.




