Pelayo y Jessica buscan récord Guinness en los 101 km de Ronda por una causa solidaria
Una pareja de deportistas, un guardia civil y una policía local, correrán esposados la mítica prueba de la Legión para recaudar fondos para la Fundación Pequeño Deseo.
Por Redacción La Voz de Andalucía
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Imagen de dos personas esposadas, preparándose para una carrera de resistencia.
Una pareja de deportistas, Pelayo Álvarez y Jessica Muñoz, se ha propuesto un desafío extraordinario: correr esposados los 101 kilómetros de la Legión de Ronda el próximo 9 de mayo, con el objetivo de batir un récord Guinness y recaudar fondos para la Fundación Pequeño Deseo.
La iniciativa, que combina un reto físico extremo con un fin benéfico, busca superar la marca actual de 80 kilómetros para una pareja esposada. Pelayo, guardia civil de Luarca (Asturias), y Jessica, policía local de Calpe (Alicante), no son originarios de Andalucía ni habían visitado Ronda antes, pero la idea de este desafío surgió hace unos cinco meses mientras investigaban récords Guinness por entretenimiento.
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"Estábamos mirando récord Guinness, pero no pensando en superar ninguno, sino por entretenimiento. Nos hizo gracia."
La pareja se sintió inspirada al descubrir el récord de una pareja esposada y decidió darle un propósito solidario. Tras conocer la carrera de Ronda y su exigente recorrido, se inscribieron y comenzaron la búsqueda de una organización a la que apoyar. Así encontraron a la Fundación Pequeño Deseo, dedicada a cumplir los sueños de niños y adolescentes con enfermedades graves, una causa que les conmovió profundamente como padres.
El reto, bautizado como 101khandcuffed, cuenta con una página web para donativos y un perfil de Instagram donde documentan su progreso. La recaudación se destinará íntegramente a apoyar anímicamente a los niños. Aunque el récord Guinness es un aliciente, Pelayo subraya que el verdadero objetivo es la ayuda a los niños. Además de las donaciones en línea, están preparando calendarios para "apadrinar kilómetros" y contarán con el apoyo de sus padres en Ronda el día de la carrera.
Correr esposados desde la salida hasta la meta implica una coordinación y adaptación constantes, simbolizando el mensaje de que "nadie debería luchar solo". A pesar de la diferencia de altura entre ambos, han logrado adaptarse bien durante sus entrenamientos. Desde enero, se preparan intensamente, entrenando por separado durante la semana y juntos los fines de semana. Su mayor distancia juntos ha sido de 33 kilómetros en cuatro horas, alrededor de La Graciosa, estimando que en Ronda pasarán entre 15 y 16 horas esposados.
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"No somos atletas profesionales ni buscamos protagonismo. Lo único que queremos es que nuestro reto sirva como un altavoz y que cada kilómetro cuente, que cada historia llegue un poco más lejos y que el esfuerzo tenga un impacto real más allá del récord."
Pelayo se considera un "novato" en maratones, mientras que Jessica tiene experiencia en pruebas como el Ironman y la Carrera Africana de Melilla. Ambos esperan que su esfuerzo genere un impacto significativo y dé visibilidad a la importante labor de la fundación.