La ciencia está explorando nuevas vías para comprender el alcance de los medicamentos de nueva generación, como los basados en agonistas del receptor GLP-1 (familia Ozempic). Más allá de su uso principal para la diabetes y la obesidad, estudios recientes apuntan a que estos fármacos podrían influir en los circuitos cerebrales relacionados con la recompensa, la impulsividad y la toma de decisiones.
Un estudio publicado en la revista científica Criminology, realizado por la Rutgers University, analizó datos de más de 7.500 adultos en Estados Unidos. Los resultados indicaron que aquellos que tomaban medicamentos como Ozempic o Wegovy para la pérdida de peso mostraron una reducción significativa en conductas violentas e impulsivas. Específicamente, la asociación entre impulsividad y violencia fue un 62% más débil, y la relación entre consumo de alcohol y violencia se redujo en un 52% en este grupo.
Los investigadores proponen que los agonistas GLP-1 podrían modular los sistemas de recompensa del cerebro y los circuitos de control de impulsos. Esto no eliminaría la impulsividad, sino que debilitaría la conexión entre el impulso inicial y la acción resultante, funcionando de manera similar a una terapia cognitivo-conductual.
“"Estos medicamentos podrían funcionar como una terapia cognitivo-conductual centrada en debilitar el camino que va del impulso a la acción en lugar de eliminar la impulsividad en sí misma."
El autor principal, Christopher Thomas, y el coautor Daniel C. Semenza, de la Universidad de Rutgers, subrayan la importancia de seguir investigando estos efectos conductuales a medida que estos medicamentos se vuelven más comunes, considerándolo una cuestión de salud pública.
Estudios previos ya habían sugerido beneficios en la reducción del riesgo de adicciones. Los fármacos GLP-1 podrían disminuir el "valor" que el cerebro asigna a las sustancias adictivas, reduciendo el deseo de consumo y la probabilidad de recaída. Algunas investigaciones han asociado su uso con menores tasas de sobredosis, hospitalizaciones por drogas e incluso mortalidad relacionada con el consumo de sustancias, además de posibles reducciones en trastornos por uso de alcohol, opioides o nicotina.




