El técnico catalán compareció en la previa del encuentro y transmitió un mensaje de confianza en su plantilla, destacando que llegan preparados y con la ambición de "generar otra vez historia". Rubi elogió al conjunto blanquiazul, reconociendo su capacidad para generar peligro cuando impone su estilo de juego.
El preparador almeriense explicó que el equipo está trabajando en "manejar el tema de la presión" y en canalizar la tensión de una cita de "máxima tensión" hacia la motivación. "Nos tiene que cargar de más para poder hacer lo que nosotros queremos", afirmó, subrayando la ilusión y las ganas de "vivir el momento".
Ante la previsión de un lleno absoluto en La Rosaleda, Rubi señaló que el ambiente no es una preocupación principal. "Eso me preocupa bastante poco", declaró, recordando que "los 15.000 que había en Castellón hacían mucho ruido también". El técnico espera un recibimiento intenso pero "dentro de los cauces de la deportividad".
Rubi también se alejó de la etiqueta de favorito para su equipo. "El tema favoritismo ya lo tenemos totalmente olvidado", sentenció. "Sabemos que aquí o picas pico y pala fuerte los 180 o 210 minutos o no hay ninguna posibilidad", añadió, enfatizando la necesidad de competir al máximo durante todo el encuentro.
El entrenador mostró "respeto hacia el Málaga", entendiendo que su presencia en la final "no ha llegado por casualidad". "Con juego, te hace bastantes cosas", advirtió sobre la capacidad del equipo local para "hacer daño desde el juego".
Finalmente, Rubi tuvo palabras de elogio para la afición rojiblanca, "que se está dejando la vida con nosotros", y expresó el deseo de "poder traernos un buen resultado de Málaga para darles una satisfacción". Descartó a André Horta por lesión, pero el resto de la plantilla está disponible.




