La normativa, derivada del Decreto 485/2019 y con una prórroga concedida por la Junta de Andalucía, establece que la manipulación de productos químicos para el cuidado del agua de las piscinas solo podrá ser realizada por personal acreditado. Las instalaciones que no cumplan con el reglamento técnico-sanitario se enfrentan a multas de hasta 600.000 euros o al cierre de la piscina.
María José García, presidenta de la Asociación por el Reparto Equitativo del Agua (AREA), destaca la importancia de esta acreditación para evitar el intrusismo y garantizar la salud pública. "Una actuación incorrecta puede afectar a la salud de las personas usuarias por deficiencias en la desinfección, errores de dosificación, mezclas incompatibles de productos, ausencia de control de parámetros, proliferación microbiológica o falta de respuesta ante incidencias", señala.
La acreditación es personal e individual. Las empresas y autónomos deben asegurarse de que sus empleados dispongan de ella, mientras que los administradores de fincas tienen la responsabilidad de verificarla. El proceso de acreditación, abierto desde 2025, está dirigido a quienes demuestren al menos tres años de experiencia en mantenimiento de piscinas. Aquellos sin esta experiencia mínima pueden optar por un curso de formación de unos cuatro meses, con un coste aproximado de 2.000 euros en Málaga.
García advierte que el tiempo para solicitar la acreditación es limitado, ya que el proceso puede tardar entre cinco y seis meses. Las infracciones se clasifican en leves (hasta 3.000 euros), graves (de 3.001 a 15.000 euros) y muy graves (de 15.001 a 600.000 euros), pudiendo llegar al cierre de la instalación. La responsabilidad recae tanto en la empresa mantenedora como en la comunidad de vecinos, que debe exigir la titulación y confirmar la identidad del personal.
La provincia de Málaga cuenta con 83.789 piscinas no cubiertas, según datos del Catastro. Municipios como Marbella (11.505), la capital (6.583) y Alhaurín de la Torre (5.250) lideran en número. Algunos municipios presentan una alta densidad de piscinas por habitante, como Arenas (2,7 personas por piscina) y Alcaucín (3,1).




