La manifestación del Día del Trabajador en Málaga, que por primera vez fue el acto central a nivel nacional, reunió a destacadas figuras políticas y sindicales. Entre ellas, la ministra de Trabajo y la ministra de Inclusión Social y Seguridad Social, junto a los secretarios generales de los principales sindicatos, quienes subrayaron la urgencia de políticas que frenen el deterioro de las condiciones de vida.
Los asistentes recorrieron el Centro de Málaga, desde Muelle Heredia hasta la Plaza de la Constitución, en un ambiente reivindicativo y festivo. El lema de la marcha, “Derechos y no trincheras: salarios, vivienda y democracia”, resonó con fuerza, destacando la consigna más coreada: “Prioridad nacional: salarios y vivienda”.
“"Salimos también para defender el Decreto que las derechas tiraron en el Congreso. Gracias a ese decreto se pudo renovar los contratos revalorizándolos al 5%. Tenemos Gobierno para decirle a la gente que vive de alquiler que lo vamos a volver a hacer."
La crisis de la vivienda fue uno de los ejes centrales de las reclamaciones. Los líderes sindicales prometieron apoyo a futuras movilizaciones en este ámbito, criticando la especulación y el uso turístico de las viviendas. Se hizo un llamado a la construcción de dos millones de viviendas asequibles en la próxima década y a la implementación de medidas que impidan la especulación.
Otro punto clave fue la exigencia de mejoras salariales. Tanto la ministra de Trabajo como los representantes sindicales instaron a la patronal a compartir los beneficios del crecimiento económico del país, a través del cumplimiento del Salario Mínimo Interprofesional y la renegociación de los convenios colectivos. Se destacó que las empresas están obteniendo ganancias significativas, mientras que los salarios se ven mermados por la inflación y el aumento de los precios de la vivienda.
La elección de Málaga como sede de la manifestación central tuvo un fuerte componente simbólico y electoral, dada la proximidad de los comicios andaluces. La ciudad, conocida por su auge turístico, también enfrenta una profunda crisis de acceso a la vivienda y precariedad laboral, con miles de trabajadores por debajo del SMI y una saturación en los juzgados laborales.




