El impacto de las temperaturas extremas en Andalucía ha provocado más de 7.200 muertes en los últimos diez años. Este fenómeno afecta de manera desigual a la región, con las provincias de interior mostrando una mayor vulnerabilidad en comparación con las zonas costeras.
En términos absolutos, Sevilla encabeza la lista con 2.296 muertes asociadas a la temperatura, seguida por Málaga con 977 y Cádiz con 891. Estas tres provincias concentran una parte significativa del total de fallecimientos registrados en la comunidad autónoma.
Otras provincias como Granada (708), Jaén (722) y Córdoba (697) también presentan cifras elevadas. Por otro lado, Huelva y Almería registran un volumen menor, con menos de 500 casos cada una, aunque el impacto es constante.
Al analizar el porcentaje de la población afectada, Sevilla alcanza el 0,117% de su población fallecida por causas relacionadas con la temperatura, siendo el valor más alto de Andalucía. Le sigue de cerca Jaén con un 0,115%. En el extremo opuesto, Almería (0,060%) y Málaga (0,056%) muestran el menor impacto relativo.
El calor extremo no siempre figura en los registros como causa directa de muerte, pero su efecto es determinante en muchos casos. Cuando las temperaturas se mantienen altas durante varios días, el organismo pierde capacidad para regularse y empieza a fallar.
El sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo), gestionado por el Instituto de Salud Carlos III, subraya que estas muertes no son incidentes aislados, sino un patrón recurrente en los periodos de temperaturas más extremas. Las personas mayores y aquellas con enfermedades cardiovasculares o respiratorias son las más afectadas, especialmente si viven en condiciones de vivienda precarias.




