El conjunto blanquiazul exhibe un arsenal ofensivo formidable, liderado por jugadores como Chupete y Joaquín Muñoz, a quienes se suman efectivos peligrosos como Rafa Rodríguez y Aaron Ochoa. La entrega colectiva y la profundidad del banquillo son también señas de identidad del equipo.
En la portería, Alfonso Herrero resolvió con solvencia las llegadas al área, especialmente los disparos de media y larga distancia. Por su parte, Carlos Puga demostró una vez más su incansable despliegue físico, aportando gran salida al equipo por su banda.
La defensa contó con la labor de Ángel Recio y Einar Galilea, quienes tuvieron mala fortuna en una de las acciones del partido. Rafita se mantiene como dueño del lateral zurdo, pese a jugar a pierna cambiada, aunque se le reclamó mayor aportación ofensiva.
En el centro del campo, Izan Merino realizó un trabajo excepcional, mostrando fiereza en la recuperación y apoyo constante. Dani Lorenzo, a pesar de su reciente regreso tras lesión, se erigió como el metrónomo del equipo, dirigiendo el juego durante la segunda mitad.
David Larrubia, aún recuperándose de una fractura, lo intentó y amenazó la defensa rival, aunque le faltó precisión en una clara ocasión. Rafa Rodríguez destacó tanto en tareas defensivas como ofensivas, siendo clave en dos de los goles y rozando el suyo propio.
Joaquín Muñoz demostró su compromiso con la victoria, anotando un gol de gran calidad y mostrando un estado de forma excelente. Chupete, con un doblete y una asistencia, consolidó su papel como delantero de época, sumando 22 goles y cinco pases de gol en la temporada.
Otros jugadores como Ramón Enríquez aportaron pausa y calidad en el juego, mientras que Aaron Ochoa facturó tras una recuperación. Javi Montero y Julen Lobete también sumaron minutos valiosos, mostrando competitividad y buen desempeño.
Darko Brasanac entró en los minutos finales con la actitud correcta, completando la entrega general del equipo.




