El informe Calor extremo, salud en riesgo, elaborado por el Instituto de Salud Global de Barcelona, advierte que cada grado adicional de temperatura incrementa en un 35% la mortalidad asociada. Este fenómeno, lejos de ser transitorio, condiciona ya la planificación de los recursos asistenciales y la calidad del servicio en los hospitales.
Los datos revelan un incremento de hasta el 42,8% en las urgencias médicas durante los episodios de altas temperaturas. El estudio subraya además una brecha de desigualdad, donde el nivel de renta y el lugar de residencia determinan el riesgo de sufrir complicaciones graves, afectando especialmente a personas mayores y colectivos vulnerables.
Las proyecciones climáticas señalan que el país podría enfrentarse a ocho olas de calor anuales para el año 2050. A este escenario se suma el aumento de las noches tropicales, que impiden la recuperación fisiológica necesaria para el organismo humano tras las jornadas de calor intenso.




