La compañía eléctrica Endesa ha interrumpido el suministro eléctrico en una veintena de edificios de los barrios La Palma y La Palmilla, en Málaga, desde el pasado 30 de junio. Estas intervenciones buscan erradicar los enganches ilegales detectados, que alcanzan hasta un 78% y suponen un alto riesgo de incendio o electrocución. La situación afecta a unas 15.000 personas, con calles como Pedro Ruz García, Eume, Ebro o Cabriel entre las afectadas.
Carlos Torres, coordinador del Plan Comunitario Palma-Palmilla Proyecto Hogar, señala que la solución no será rápida. "Esto puede ser algo de meses", afirmó, explicando que los vecinos deben primero constituir legalmente sus comunidades de vecinos para obtener un CIF, un trámite que puede demorarse un mes solo en el registro. Posteriormente, es necesario realizar obras para adecuar las instalaciones eléctricas del edificio a la normativa, un paso que algunas empresas se resisten a acometer en la zona.
Una vez cumplidos estos dos requisitos y recuperada la acometida eléctrica, cada vecino deberá solicitar individualmente el alta del suministro. Torres lamenta que "un problema de muchos años que no se puede solucionar en seis meses", y critica que las acciones de Endesa no son una regularización, sino "cortes y ya está", aplicados tras 30 años de inacción.
Desde el plan comunitario se insta a la colaboración de todas las partes y se trabaja para concienciar a los vecinos en situación irregular para que intenten regularizar su situación antes de que se produzcan cortes. Se destaca la importancia de la comunicación y la ayuda de los propios vecinos para llegar a todos los afectados.
Además, se denuncian continuas averías en el distrito, que a menudo requieren la presencia policial para que Endesa acuda a repararlas, algo que no ocurre en otras zonas de la ciudad. El plan comunitario solicita a la compañía que aproveche para "arreglar la situación de sus instalaciones" en el distrito.




